La Piña. Fruta tropical beneficiosa

  • La piña es una fruta muy diurética e ideal para disfrutarla sola o como parte de nuestros platos.
  • Facilita la digestión de las proteínas gracias a su contenido en la enzima bromelina.

Nativa de América del Sur, la piña o ananá es una fruta jugosa y aromática que podemos encontrar piña webdurante todo el año y que, por su delicioso sabor dulce, combina a la perfección con entrantes y ensaladas. Cuando está en su punto exacto de maduración, la piña pasa de un color verde a su amarillo característico. La experta en nutrición Mª del Mar Julios destaca que “se puede comer sola, junto a otras frutas, en jugo o incluso incorporarla a ensaladas u otras comidas. La piña debe ser consumida cuando está madura ya que en este momento contiene todos los nutrientes activos”. Además señala que “En caso de ser envasada, mejor en su jugo, ya que tiene menos calorías que las envasadas con jugos azucarados”.

La piña contiene:

  • Vitaminas: vitamina C, B1, B6, B9 (ácido fólico) y un poco de vitamina E.
  • Minerales: potasio, fósforo, magnesio, yodo, cobre y manganeso, entre otros.
  • Ácidos: ácido cítrico, ácido málico, ácido oxálico y enzima bromelina.

En cuanto al resto de su composición, posee alrededor de un 11% de hidratos de carbono, la mayor parte de los cuales son azúcares de asimilación rápida (sacarosa y fructosa). Apenas contiene grasa ni proteínas, lo que la convierte en una aliada en dietas de adelgazamiento y control de peso. La piña aporta unas 50 calorías por cada 100 gramos, aunque en almíbar ligero su aporte puede aumentar levemente. Los almíbares concentrados añaden alrededor de 30 calorías, por lo que es recomendable tomarla en su jugo.

BROMELINA Y ANTIOXIDANTES

La bromelina es una enzima digestiva que se extrae del tallo y de la fruta de la piña cruda. Facilita la digestión y absorción de las proteínas, por lo que la nutricionista Mª del Mar Julios señala que “es especialmente adecuada para personas afectadas por problemas pancreáticos, pero también en casos de indigestión, acidez, gases y obesidad. La bromelina actúa también disolviendo coágulos, por lo que resulta beneficiosa para la circulación, sobre todo con fines preventivos. También es beneficiosa para úlceras de boca, estomago y duodeno. Ejerce una función purificadora del tubo digestivo, lo que ayuda a tratar las infecciones intestinales”.

Además de estos beneficios, a la bromelina se le atribuyen también otras propiedades entre las que destacan:

• Ayuda a fluidificar las mucosidades que acompañan a infecciones bacterianas, bronquitis y sinusitis.

• Ayuda a la eliminación de toxinas por medio de la orina, por lo que beneficia a quienes padecen problemas de riñón, vejiga y próstata.

• Se utiliza para tratar problemas digestivos como la hipoclorhidria (o falta de jugos) y la atonía gástrica (o dificultad del estómago para hacer pasar la comida al intestino).

Además de su contenido en bromelina, la piña es rica en antioxidantes. Es una excelente fuente de vitamina C, yodo, magnesio, fósforo y calcio. La vitamina C es el antioxidante soluble en agua más importante que el cuerpo utiliza en su lucha diaria contra las agresiones de microorganismos externos y aporta al organismo una protección frente a los radicales libres (sustancias que atacan a las células sanas). Contribuye también al aprovechamiento del hierro y el calcio y es lo que mejor combate el resfriado común o la gripe.

ACCIÓN DEPURATIVA Y ADELGAZANTE

La nutricionista Mª del Mar Julios señala que la piña “es un buen diurético y al ayudar a eliminar agua del cuerpo está indicada para prevenir la formación de edemas y la retención de líquidos. Esta cualidad es útil para perder peso y también para actuar ante el problema de la celulitis. También tiene efectos antiinflamatorios”.

Gracias a su contenido en fibra la piña también tiene propiedades laxantes, por lo que combate de manera eficaz problemas de tránsito intestinal y estreñimiento. Nuestra especialista, destaca que “entre sus propiedades está la de reducir el hambre. Nos ayuda a sentirnos más llenos, tanto después de una comida para evitar picotear postres muy calóricos, como tomada quince o veinte minutos antes de comer, para que saciemos algo el apetito y evitar así comer compulsivamente”. Así pues, por su sabor dulce, esta fruta es especialmente recomendable como sustitutiva de otros alimentos que pueden apetecernos entre horas o en estados de estrés y ansiedad.

 

Fuente: revista canaria de la salud logo