Pera-piña: una combinación perfecta

Fondo pera-pinaA priori puedan parecer frutas muy diferentes, lo cierto es que tienen más puntos en común de lo que aparentan.

Hidratación

A las pocas calorías que tiene la pera (unas 52 kcal por 100 g), se une su gran cantidad de agua, más del 85% de su composición. En el caso de la piña es algo similar, aporta unas 50 calorías por cada 100 gramos y destaca su alto contenido en agua. ¿Y por qué es tan importante este aspecto? Pues porque mantener un adecuado nivel de hidratación es un requisito fundamental para la salud. El agua es el componente principal de las células, excepto las grasas, sirve como lubricante, compone la saliva y forma parte de los líquidos que recubren las articulaciones, regula la temperatura corporal, previene el estreñimiento… En definitiva, es esencial para el organismo y la fruta ayuda a mantener unos adecuados niveles de hidratación. En el caso de la piña, su elevado contenido en agua la convierte además en una fruta diurética “permitiendo eliminar los líquidos retenidos y removiendo las toxinas que están en nuestro cuerpo”, indica Cristina Luján Pérez, dietista, nutricionista y miembro de la Asociación de Dietistas Diplomados de Canarias (ADDECAN).

Fibra

La pera es rica en pectina, un tipo de fibra natural que alcanza una gran concentración en las pieles y pulpa de la fruta, de hecho, una de tamaño medio puede aportar unos 6 g de fibra, un tercio de las recomendaciones diarias. “La pectina de la pera permite desintoxicar el organismo, estimular el intestino y eliminar parte del colesterol a través de las heces”, añade nuestra especialista que continúa ahora con la piña, “es una fruta baja en calorías y digestiva, ya que la fibra que aporta normaliza las funciones del aparato digestivo y aporta un efecto laxante”.

Bromelina
Se trata de una enzima presente en el tallo y la fruta de la piña que aporta numerosos beneficios ya que “permite hidrolizar las proteínas que son difíciles de romper durante la digestión, por lo que ayuda a evitar esos malestares asociados con comidas difíciles de procesar: estreñimiento, estómago hinchado, gases, etc.”, detalla Cristina Luján.

Vitaminas

La vitamina C y del grupo B son las que más destacan tanto en la pera como en la piña. La primera es un antioxidante natural que:
• Reduce los efectos de los radicales libres.
• Frena el proceso de envejecimiento.
• Previene enfermedades degenerativas.
• Mejora la salud cardiovascular.
• El organismo no la produce, por lo que hay que suministrarla a través de la alimentación.

En cuanto a las vitaminas del grupo B, la pera cuenta con B1, B2 y B3, también con vitamina B9 o ácido fólico, y la piña con vitamina B1, B6 y también B9. En general, y aunque cada una de ellas tienen funciones más específicas, las vitaminas del grupo B ayudan a que el organismo transforme los alimentos en energía, por lo que son muy importantes para deportistas y personas que realicen esfuerzos.

Antioxidantes

Como se ha comentado, la pera y la piña proporcionan vitamina C, un potente antioxidante, pero no es el único. Los flavonoides son pigmentos naturales presentes en los vegetales que, según nuestra especialista, “protegen al organismo del daño producido por agentes oxidantes, como la polución ambiental, sustancias químicas presentes en los alimentos, los compuestos químicos tóxicos del tabaco, los rayos ultravioletas, etc. Es decir, son antioxidantes que el organismo humano no puede producir, por lo que deben obtenerse mediante la alimentación”, y añade, “su acción protectora se asocia frente a enfermedades degenerativas, osteoporosis o enfermedad cardiovascular y en el alivio de los síntomas de la menopausia, entre otros”.

Minerales

En la pera destaca sobre todo el potasio, un mineral que ayuda a desarrollar los músculos y a contrarrestar algunos de los efectos nocivos del sodio sobre la presión arterial, por lo que se considera beneficioso para el sistema cardiovascular. En cuanto a la piña, es el yodo el mineral que más aporta. Necesario para el buen funcionamiento del tiroides, es esencial para el metabolismo, el sistema nervioso y el crecimiento.

Resumen:

La pera y la piña se consideran frutas diuréticas por su elevado aporte de agua, que contribuye a limpiar el organismo de toxinas. La vitamina C y los flavonoides que presentan las convierten en frutas con propiedades antioxidantes y con capacidad para prevenir determinadas enfermedades degenerativas o cardiovasculares.

Fuente:

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