Piña-coco: deliciosa combinación

Fondo ficha producto piña-coco

• Ambas frutas pueden disfrutarse de múltiples formas, enteras, en zumo, helado…

• Son altamente hidratantes.

La piña y el coco son dos frutas que con mucha frecuencia suelen ir unidas, la piña colada sin ir más lejos. El coco puede prepararse y disfrutarse de numerosas formas, bebiendo su refrescante agua o tomando su carnosa pulpa, en forma de helado o rallado como ingrediente de repostería. Con la piña ocurre algo parecido, en almíbar o en su jugo, es considerada la fruta diurética por excelencia.

El coco es una de las frutas con más calorías, ya que después del agua las grasas saturadas

son su componente más destacado. “Se considera adecuado para todos los segmentos de la población sana: niños, jóvenes, adultos, deportistas, mujeres embarazadas, madres lactantes y personas mayores, pero hay que tener en cuenta que debido a su tipo de grasa su consumo y la de sus derivados debe ser de manera ocasional y nunca frecuente”. Esta es la primera recomendación que hace Cristina Luján Pérez, dietista, nutricionista y miembro de la Asociación de Dietistas Diplomados de Canarias (ADDECAN).

La piña, al contrario, aporta muy pocas calorías y destaca por su poder diurético derivado del alto contenido en agua que favorece la desintoxicación del organismo.

Minerales

“El coco es rico en sales minerales que participan en la mineralización de los huesos (magnesio, fósforo, calcio) y en potasio”, indica Cristina Luján. El calcio, por ejemplo, es el mineral con mayor presencia en el cuerpo y beneficia a los huesos, dientes y encías. El potasio, también presente en la piña, es necesario para el corazón, los riñones y los músculos, para los nervios y el aparato digestivo. En la piña también encontramos yodo, esencial para el metabolismo, el sistema nervioso y el crecimiento.

Fibra

Como todas las frutas, el coco y la piña cuentan con fibra “que mejora el tránsito intestinal y contribuye a reducir el riesgo de ciertas alteraciones y enfermedades, pues previene o mejora el estreñimiento, contribuye a reducir las tasas de colesterol en sangre y al buen control de la glucemia (niveles de azúcar en la sangre)”, afirma nuestra especialista. Destaca sobre todo en el caso de la piña, aportándole propiedades laxantes y diuréticas.

Vitaminas

En el coco hay que mencionar la vitamina E “de acción antioxidante, y ciertas vitaminas hidrosolubles del grupo B, necesarias para el buen funcionamiento de nuestro organismo”, explica. La piña cuenta igualmente con vitamina B1 y E, esta última en pequeñas cantidades, pero a su vez aporta vitamina C, también antioxidante, y vitaminas B6 y B9.

Agua de coco

Anota esta recomendación de nuestra especialista, “debido a su cantidad de grasa, lo recomendable es consumirlo en formato de agua y leche de coco, pues son casi tan ricas en minerales como la propia pulpa, pero con la diferencia de que no contiene la grasa”.

Bromelina

Esta enzima se encuentra en el tallo y la fruta de la piña y favorece la descomposición de las proteínas durante la digestión, facilitando las digestiones pesadas y sus problemas asociados como el estreñimiento o los gases.

¡Importante!

“La composición del coco varía a medida que este madura pero, en general, la grasa constituye el principal componente después del agua y es rico en ácidos grasos saturados (88,6% del total)”, señala Cristina que continúa “por ello, su consumo y el des sus derivados debe ser de manera ocasional y nunca frecuente. Evitarlo en casos de sobrepeso, colesterol, diabetes y por contraindicación médica”.

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